Media maratón del Bajo Pas 2014

Por cuarto año consecutivo, tocaba ponerse el dorsal en la media maratón del Bajo Pas. Preciosa carrera que transcurre por mi lugar de paso por excelencia en bicicleta, la rivera del río pas. Saliendo de Oruña, frente al Oxford, recorremos la carretera con el río a nuestra derecha pasando por Barcenilla para llegar a Renedo, picando hacia arriba casi todo el rato, atravesamos la capital de piélagos 😉 y volvemos por zurita por el otro lado del río, con bastantes toboganes y una ligera pendiente general descendente, para dar con la temida rampa final que nos devuelve a casa setién y de ahí a la meta.

Si bien el recorrido es digamos complicado comparado con una media maratón llana, es la humedad y calor lo que suele convertirla en una prueba muy exigente, y este año quizás haya sido el más duro en ese sentido de las 28 ediciones que lleva disputándose.

Mi objetivo era claro. Tratar de subir al pódium en la categoría de residentes en piélagos. Las clasificaciones del año pasado marcaban el tercer lugar en una hora dieciocho minutos. Si bien no estaba tan bien como unas semanas antes, donde encontré un asombroso pico de forma, los entrenos y las ganas si hacían factible salir sobre 3:43 el kilómetro para ir a por esa marca. Eso es muy rápido ya para una media maratón. El miedo y el respeto a partes iguales invadían mis pensamientos, pero al final había que intentarlo.

Llego muy pronto el domingo a la salida. A las 08:00 de la mañana ya estaba por allí charlando con los organizadores, cuando la salida era a las 10:00. El día pintaba bueno. Pero el primer problema fue cuando me informé de los inscritos “ilustres” del municipio. Además de Hierro con el que ya contaba como fijo del pódium, teníamos este año a los crespo y algún otro gallo, por lo que el cajón estaba fuera de toda posibilidad. Uno puede hacerse la idea de hacer 1:18 pero 1:13 ya son marcas de atleta casi profesional, o de genética privilegiada y vida dedicada al atletismo. Así que olvidado el pódium, habría que intentar hacerlo lo mejor posible.

Comienzo a calentar sobre las 9:10 y a las 9:30 ya mascamos la tragedia. Lo que en principio parecía un buen día para correr se torna en un calor y una humedad insoportables, y eso que aún faltaban 30 minutos para la salida. Te vas encontrando con muchos conocidos y vas sacando esos miedos, y finalmente tras estar hablando un buen rato con Adrián, me comenta que el saldrá sobre 3:45/3:50 hasta la mitad y luego lo que se pueda. Dadas las condiciones climatológicas lo veo muy acertado y decidimos ir juntos.

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Nos colocamos bastante delante en la salida, pistoletazo y a correr. Primeros dos kilómetros a 3:47, todo según el plan, y sensaciones normales. Destacar lo alucinante e incosciente que es la gente. En estos dos primeros kilómetros, fuimos con unas cuantas personas que llevaban una cara y una respiración totalmente agónicas. ¿Como coño pretenden correr una media maratón así me pregunto yo? No se que busca la gente poniéndose un ritmo de 5km en una media maratón. Quizás algún día se lo pregunte a alguno :D.

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Volviendo a la carrera, pasamos los siguientes 3 kilómetros en 3:45, 3:47 y 3:47. Toca el primer avituallamiento y ahí ya me doy cuenta que hoy va a ser duro, muy duro. Llevamos delante a unos 20 metros una grupeta grande donde va la primera mujer, y vamos compartiendo carrera con dos veteranos de los de solera, Pedro del Sapporo (a la postre tercero en mayores de 50)  y Zalo del Guaramako (finalmente vencedor de mayores de 60). Impresionante y sonrojante a la vez sentirte en plenitud de tus facultades físicas e ir a rueda sufriendo de un hombre de 60 y pico años…

Los siguientes 5 kilómetros hasta renedo son duros en contínua subida, que te va minando las fuerzas. El ritmo se resiente un poco. 3:55, 3:47, 3:50, 3:50 y 3:53. Llegamos por tanto al kilómetro 10 con un tiempo de 38’17”, lejos del ritmo que puedo llevar pero para las condiciones muy duro. El año pasado peor de forma pasé por el 10 sobre 20” o así más lento pero con una sensación de ir cómodo, muy cómodo. Este año iba fundido ya. El calor se hacía insoportable con la humedad e íbamos sudando como pocas veces recuerdo. En ese momento le comento a mi compañero de aventura que me iba a costar mucho.

1610783_686243691452045_8373061299137525053_nDesde los primeros metros de la salida no nos adelanta nadie, y somos nosotros los que vamos recogiendo corredores, que normalmente aguantan un poco en el grupo de 4 y terminan descolgándose. Atravesamos Renedo y con un perfil mucho más favorable ya paso los siguientes 3 kilómetros en 3:47, 3:43 y 3:47 de nuevo aunque me juega una mala pasada el pulsómetro ya que de la cantidad terrible de sudor se me vuelve loco como cuando sales del agua en un triatlón y me empieza a marcar por encima de 185 de pulso cuando hasta entonces lo llevo oscilando entre 170 y 175… Trato de escuchar mi cuerpo que me dice que no hay nada diferente pero me entra un poco de paranoia y voy aflojando un poco el ritmo por miedo a que me pase algo en la patata… Así que los compañeros se me escapan unos metros llegando a la larga recta de Zurita. Finalmente consigo convencer a mi cabeza de que todo está normal y que es el pulsómetro el que se ha vuelto loco, y aprieto para recuperar los metros perdidos con mis compañeros. Pasamos el kilómetro 14 en 3:50 y me tomo el gel que llevaba guardado. Durante el siguiente kilómetros voy asimilando lo ingerido y pasamos por el 15 en 3:46 y ahora toca ya la parte decisiva de la carrera. Voy muy jodido ya. Estoy dándolo todo y no me estoy guardando nada. Pedro, el veterano de +50 del Sapporo empieza a dar síntomas de flaqueza y comienza a hacer la goma, y alcanzamos a un chaval que va sufriendo de lo lindo. Llegamos al 16 en 3:52 y con nosotros va el presidente de la federación de atletismo en bicicleta animándonos. Es entonces cuando el chaval, cuya respiración es agónica y sufre como un perro, empieza a quedarse y oigo esas palabras de Manuel que se me quedan grabadas… Chaval, vas a sufrir igual solo que en grupo así que aprieta el culo y venga con el grupo. El chaval en lugar de mandarle a la mierda que sería lo más normal, o empujarle al río por bocazas :D, le hace caso y se nos pone a rueda.

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Sólo quedamos ya tres y el zombie. Adrián, Zalo, el mencionado no muerto y servidor. A mi de repente me sube el gel y viendo que el ritmo iba bajando un poco decido ponerme a tirar del grupo. Lo de tirar es un decir porque mis fuerzas son más bien escasas. Son esos momentos graciosos que solo ocurren en pruebas de fondo que te vienes arriba de sorpresa y sabes que hay que aprovechar porque igual que te vienes arriba en dos minutos te derrumbas. Así que a lo valiente tiro todo lo que puedo. 3:50 y 3:46 los dos siguientes kilómetros, y toca enfilar el 20 donde está la temida cuesta para terminarlo. 300 metros de agonía cuando llevas ya dos decenas en las piernas. Adrián se pone primero, yo a duras penas consigo mantener su ritmo, y detrás mio un poco más atrás el chaval y Zalo. Coronamos y me tiro como un animal hacia abajo. Justo al coronar pita el reloj el paso por el km 20 en 4:04 y veo ritmos cercanos a los 3′ el km en los 300 metros de bajada pronunciada. Adrián va viento en popa a unos 30 metros de mí, y por detrás saco una ventaja similar a mis dos rivales. Toca subir la cuesta del puente medieval, y voy explosionado. No me queda nada. Imposible tratar de pillar a Adrián que va mirando hacia atrás controlando la ventaja. Descartado el de delante mío, toca centrarme en el viejo y el niño… Joder, si no me gana un viejo me va a ganar un niño… niño zombie además! Pero no puedo. Me resigno a que me vayan recuperando terreno.

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No puedo más. Paso por delante del oxford y se ve ya la curva que da a la recta de meta. Apenas me separan 10 metros de mis rivales. El reloj pita el paso por el kilómetro 21 en 3:41 y voy con el piloto automático. Giramos en la curva y a unos 250 metros está la meta. Voy con la cabeza de medio lado acelerando. Zalo parece que se queda un poco pero el chaval me aprieta. Cada vez que se acerca acelero. El sigue apretando y yo sigo acelerando. Cuanto más me aprietes más voy a apretarte yo. Saco fuerzas de a saber donde pero no me va a ganar. Total que paso por meta justo delante dando un buen espectáculo al público. 3:12 el kilómetro en esos últimos 250 metros. Llego deshecho. Roto. Deshidratado. Nunca he terminado tan vacío una carrera. El chaval se derrumba nada más cruzar la meta y es atendido por los médicos. El viejo entra triunfante.

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Y así termina la historia del triatleta, el viejo y el niño. Marco un tiempo de 1h20’55” a 3:49 el kilómetro, con un pulso medio de 174ppm. Eso merece el puesto 42 de la general, 12 de veteranos A y 7º de piélagos. Lejos de la marca que quería hacer, pero para el día que era y las condiciones muy contento puesto que he quedado por delante de mucha gente de 1:18 el año pasado. Incluso de 1:17. Al tercero de piélagos que hizo 1:18 el año anterior le he metido más de 2 minutos. Así que tengo que estar contento. Al final no hubo ni pódium ni ambulancia pero cuando uno termina vacío tiene que salir con una sonrisa en la boca.

http://corriendovoy.com/atletismo/109563/medio-maraton-bajo-pas-2014

El año que viene a la quinta, habrá que mejorarlo ;).

Resumen: 1h20’54” 21.24km 174ppm

http://connect.garmin.com/activity/584711254

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